Del parque a la asamblea

Desde el 2013, he tenido el privilegio de ayudar a construir los cimientos de la calistenia y el Street Workout, tanto en España, como en algunos otros pocos paises. Entre enero de 2023 y enero de 2026, asumí la responsabilidad de presidir la Federación Española de Street Workout y Calistenia (FESWC). Fue una etapa de aprendizaje brutal, guiada por un proceso democrático donde los atletas y miembros construían el deporte voto a voto.

Pero seamos honestos: la democracia interna toma tiempo. A veces, la estructura administrativa llegaba tarde a las demandas de la comunidad. Y el peso de ese trabajo, completamente voluntario y no remunerado, recaía siempre sobre los mismos hombros, generando frustración tanto en los que daban la vida por la gestión como en los que sentían que sus iniciativas no avanzaban por falta de participación.

El Espejismo de la Profesionalización: ¿A quién queremos copiar?

Tras dejar mi cargo y mirar el panorama desde fuera, con la perspectiva que da la distancia, me di cuenta de una tendencia preocupante: nos obsesionamos con copiar a los deportes tradicionales.

¿Por qué? Quizás por ciertos celos mediáticos. Nos preguntábamos por qué algunos deportes tienen un respaldo privado masivo o un apoyo público idílico y nosotros no. En ese afán por ser “profesionales” y “justos”, obsesionados con el rendimiento, el entretenimiento y el escrutinio milimétrico de los jueces, olvidamos lo más importante: el factor humano.

Olvidamos que la calistenia no nació para habitar en el engranaje mediático de los deportes de masas. Nació de la disconformidad, de los vínculos sociales, de los valores de una comunidad que buscaba transformar su entorno local desde un parque público. Quisimos convertir las barras en otra vitrina comercial más, y en el camino, empezamos a perder nuestra identidad.

El éxito es innegable (y me alegro por ello)

No me malinterpreten. Me parece increíble lo que se ha logrado. Me llena de orgullo ver a clubes y atletas que hoy pueden vivir de esta pasión. Yo mismo soy un beneficiado: la calistenia, ademàs de otros factores, me dio la confianza para estudiar Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, y hoy mi meta es educar a las futuras generaciones cuidando su capital salud.

El crecimiento económico y deportivo es fantástico, pero me entristece ver tanta centralización en el rendimiento puro. ¿Qué pasó con la parte social?

Mi propuesta: Rendimiento deportivo con impacto social

Si algo diferenció a la calistenia de cualquier deporte tradicional fue, precisamente, su enfoque comunitario. Si de verdad queremos un reconocimiento legítimo, debemos empezar por mejorar el mundo que nos rodea. El rendimiento deportivo y el valor social deben caminar de la mano. Podemos ser el escaparate de un interés económico, sí, pero también el motor de un proyecto social.

¿Por qué limitarnos a experimentar la gloria efímera de una victoria en el podio, cuando podemos dejar una huella imborrable en la sociedad? Imaginemos una final donde, antes de dar lo mejor en las barras, los atletas unamos fuerzas para:

Una utopía por la que vale la pena luchar

Ojalá llegue el día en que todos los finalistas suban a la tarima de una final con la satisfacción absoluta de haber sido útil para su sociedad. Espero, de corazón, que en el futuro la recompensa económica de este deporte sea proporcional al impacto social que genera. Que el ego de alcanzar un objetivo deportivo personal se rinda ante la belleza de lograr un objetivo común.

No dejemos que el brillo de las pantallas nos ciegue. Volvamos a la raíz. Volvamos a la comunidad.